El próximo año, la ciudad de Barcelona iniciará la transformación del Port Olímpic. Un proyecto urbanístico con el que se quiere devolver a los barceloneses y a la náutica un espacio monopolizado por el ocio nocturno.

Recuperar el frente marítimo ha pasado a la historia como uno de los grandes logros de Barcelona 92. En la zona de las playas, la transformación fue todo un éxito. Pero los resultados en el Moll de la Fusta y el Port Olímpic no han estado a la altura de lo esperado.

Veinticinco años después de los Juegos Olímpicos, el Ayuntamiento de Barcelona quiere saldar esa deuda pendiente con la ciudad. Emprendiendo un ambicioso proyecto de transformación que sustituya el ocio nocturno por nuevos equipamientos.

El plan urbanístico, dotado con 39 millones de euros, arrancará el próximo año y comenzará a dar sus frutos en 2020. Aportando nuevos espacios de uso ciudadano y zonas dedicadas a la náutica.

¡Una oportunidad para reabrir la ciudad al Mediterráneo!

Cuenta atrás para un nuevo Port Olímpic

En 2019, el Port Olímpic de Barcelona se renovará por completo. Y un año después comenzarán a ver los primeros cambios.

El nuevo proyecto de transformación del frente marítimo de la ciudad ha sido aprobado, tras un acuerdo entre el Ayuntamiento y diversas entidades. Se trata de un ambicioso plan urbanístico para hacer de la zona un espacio familiar y deportivo junto al mar.

La idea es duplicar la superficie transitable para que los barceloneses de toda la ciudad puedan pasear por el Port Olímpic y lo hagan suyo‘, recalcó Ada Colau (alcaldesa de Barcelona). Multiplicando este espacio desde los 23.838 m2 actuales a los 48.616 m2 previstos.

 

Propuestas de remodelación del Port Olímpic de Barcelona

Entre las grandes novedades, las propuestas de mejora incluyen desplazar los locales de ocio nocturno, conectando el puerto con las playas. Tanto en el barrio de la Barceloneta como la zona de Nova Icaria.

Al mismo tiempo, se construirán nuevas pasarelas con las que los transeúntes podrán moverse entre la playa y el puerto. Pacificándose también el último tramo de la calle Marina, entre el hotel Arts y la torre Mapfre, hasta la orilla del mar. Construyéndose un amplio paseo.

Por otro lado, los restaurantes situados en el Moll de Gregal se verán afectados. Aunque sus terrazas deberán integrarse en el nuevo diseño del Port Olímpic.

Náutica y cultura relevan a cruceristas y ocio nocturno

En el nuevo paisaje marítimo del puerto de Barcelona no tendrán cabida los 24 locales que actualmente se dedican al ocio nocturno. Su concesión, que termina en 2020, no será renovada. Cerrándose así un capítulo con numerosos expedientes abiertos y casi dos décadas de rechazo vecinal.

Entre las reformas más demandas, un nuevo rompeolas permitirá frenar el impacto del mar al chocar con al puerto. Aunque también está prevista la apertura de un centro municipal de deportes náuticos, la ampliación del centro de vela y la creación de un centro de interpretación del mar.

Una transformación que se anuncia pocas semanas después del proyecto de reordenación de los espacios portuarios. En él, se anunció un límite de siete terminales de cruceros agrupadas en el Moll Adossat. Separando así la llegada de cruceristas de la vida urbana.

Este proyecto conllevará el traslado de tres terminales de cruceros y una de ferris. Con la vista puesta en 2026. Mientras que la Nova Bocana, en el Moll de Llevant, contará con un espacio de 14.000 m2 dedicados básicamente a la cultura.

Los últimos ‘cabos’ sueltos del proyecto

Entre los tema a resolver queda pendiente la planificación del aparcamiento. Está prevista la ampliación del actual parking subterráneo, situado en el margen lateral de la ronda Litoral.

Recreación del futuro Port Olímpic de Barcelona

En definitiva, el gran proyecto del Port Olímpic contará con una inversión inicial de 39 millones de euros. Aunque está prevista la autofinanciación a partir de la explotación de diversos servicios.

Cabe recordar que el puerto dejó de ser gestionado por la Generalitat de Cataluña en 2016, traspasando sus competencias al Ayuntamiento de Barcelona. Un proceso que culminará con la creación de una nueva empresa pública que asuma la gestión.

Aún así, al Plan Director todavía le queda pendiente un último proceso. Su votación y aprobación en el Pleno Municipal, donde el consistorio no cuenta con mayoría.

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